Un duende en el tejado

No os equivocáis, si, es el último libro que leí o quizá no.

Son tantos los que nos hacen viajar, sonreír, emocionarnos y, sobre todo, sentir, nos transportan hacia…

Un mundo paralelo dónde todo es posible, la imaginación nos despierta y nos conduce hacia un lugar desconocido y maravilloso.

Porque ese duendecillo que una noche invitó a la luna a sentarse en el tejado con él, le contó que una amapola (esa flor roja preciosa que nos saluda en el campo), habló al sol de que una diminuta y traviesa hada, estaba haciendo de las suyas cambiando el nombre de las flores.

Era tal el alboroto que ya no sabían cuál de ellas pertenecía al jardín.

Pero pensaron que sería original cambiar y observar que pasaría …

Y entre el balanceo de sus hojas y sus flores hicieron su elección.

Tan divertido fue que las nubes invitaron a los pájaros a columpiarse.

Entonces los insectos aplaudiendo con sus patas y antenas quisieron unirse a esa fantástica fiesta de colores.

Sólo faltaba la música para el baile prometido, cuando una suave brisa anunció que el aire silbaría la alegre melodía.

Una danza entonada con inigualables ritmos de armonía rompía el silencio para asombrar a todos los habitantes de la sabia naturaleza.

¡Y las personas!

¿Dónde estaban?

Os preguntaréis.

Esa será otra historia…

Seguir leyendo aprendices del conocimiento hoy y mañana porque el ayer permanecerá con nosotros.

Feliz Día del Libro 📕 ya próximo dónde disfrutar es descubrir más.

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