Porque cada mañana me levanto,
esperando una sonrisa.
Porque quiero sentir el viento sin que me haga caer.
Porque sé que estás ahí y yo también quiero estar.
Porque hay sitio para los dos si lo sabemos ver.
Porque respetarnos es respetarse a uno mismo.
Porque los márgenes del espacio los ponemos nosotros.
Y entonces la fuerza está en las palabras.
Y entonces nos damos la mano.
Y podemos sentir la libertad de ser.
Porque quiero ser feliz y que tú también lo seas.
Podemos ir más allá, cada uno con sus huellas.
Sin olvidar que pueden seguir tus pasos y enriquecer tu vida.
Por ello pongo voz a mis palabras.
¡No me hagas daño!
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