La cinta azul

De suave terciopelo adornaba su brillante y rizado pelo.

 

Caía en forma de cascada con una inigualable delicadeza hasta llegar a sus hombros.

 

Su sola presencia daba a su cabello una imagen fresca y divertida tan diferente a la habitual que presagiaban momentos inesperados.

 

Si se olvidaba ponérsela, ese aspecto de niña juguetona desaparecía y no podría ver el misterio en el espejo de la abuela.

 

Fue ella, quien la sorprendió sin entender cuándo la podría haber observado, mirando a través del cristal de aquel escaparate con un sinfín de cintas de colores dónde la azul turquesa destacaba entre todas .

 

Eran sus huesudas manos tan suaves como si de una pluma se tratase, las que me hicieron, ese lazo perfectamente alineado con mis rizos que parecían moverse al girar, dando vueltas una y otra vez.

 

Entonces dos cómplices sonrisas se buscaban para encontrarse y fundirse por ese fantástico y especial regalo de amor.

 

Una de tantas anécdotas que sientes mágicas y te acompañan también a ti, aunque la cinta tenga otro color.

 

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